The Diocesan Dialogue
Current Issue
April 2008

Reflexiones de la obispa

Es un largo camino a Myanmar, aproximadamente treinta y cinco horas de viaje tanto de ida como de vuelta. Regresé hace algunos días junto con un grupo de peregrinos que hicieron el viaje conmigo para atener la entronización de su nuevo Arzobispo y para reunirse con nuestros amigos de la Diócesis de Myitkynia. Los miembros del grupo fueron, Susan Fisher, Sandy y Preston Motes, el Rev. Lee Shaw y Harriet y Roger Stevens.

Myanmar (anteriormente Burma) es un país grande que esta localizado en el sur-este de Asia y que tiene frontera con Bangladesh, China, Laos y Tailandia. A lo largo de los siglos Myanmar ha sido una importante ruta comercial, pero ahora es "el niño pobre de Asia". A pesar de que muchos de los países cercanos a Myanmar tienen economías crecientes, Myanmar es aun un país que vive de la agricultura, y que depende en su totalidad de los ríos que se desbordan durante la temporada de lluvias. El embargo Estadounidense ha hecho la vida de los habitantes de Myanmar muy difícil.

Estamos todos agradecidos del liderazgo de la Rvda. Kitty Babson quien quizá mucho de ustedes recuerden cuando nos visitó junto con el Obispo David y su esposa Mary hace tres años ya. Kitty esta muy familiarizada con todos los líderes de la Iglesia y con los buenos lugares para nuestra estadía, como también de las opciones de transporte (no muchas).

A pesar de la profunda pobreza y del régimen militar que gobierna el país, fuimos tratados de buena manera. Lo poco que la gente tiene fué ofrecido a nosotros con fiestas y regalos durante nuestra estadía.

El grupo entregó las mantas que los miembros de nuestra Diócesis donaron el pasado otoño y la gente de Myanmar los recibió con mucha emoción puesto que el norte de Myanmar es bastante frío y es muy difícil recibir combustible. También entregamos otros regalos como, camisetas y gorras con el logotipo episcopal, jabones, plumas y hasta pelotas de voleibol.

Las Iglesias son el centro de toda la vida y actividad en la Diócesis de Myitkynia. habiendo siendo parte del Imperio Británico hasta después de la Segunda Guerra Mundial, su liturgia sigue esas tradiciones. Tuve el privilegio de predicar en la catedral de Myitkynia, pero en cada oportunidad que se presentó los miembros de la Diócesis querían escuchar de nuestro grupo sobre el ministerio de las mujeres, grupos de hombres, educación para niños y programas juveniles. Los miembros de nuestro grupo fueron bastante generosos y articulados.

El grupo de hombres en la Diócesis nos pidió ayuda para comprar una camioneta la cual serviría para distintos propósitos, incluyendo el de generar dinero para ellos. En las próximas semanas veremos la forma de recolectar 5,000 dls. para iniciar este proyecto.

Finalmente nuestro tiempo juntos fué enriquecido por el Rev. Lee Shaw quien fungió como nuestro capellán, casi todas las noches nos reuníamos para reflexionar y orar sobre nuestra experiencia, los cual mantenía el espíritu de misión que fué lo que originalmente nos llevó a aquel lugar. Fue en oración que nuestros ojos se abrieron para ver la mano de Dios trabajando en el mundo que nos rodea.

En nuestra próxima convención Diocesana presentaré una resolución para confirmar nuestra relación de Diócesis compañera con Myitkynia, así como la tenemos con la Diócesis de México. Tal trabajo es verdaderamente "misión mas allá de nosotros mismos".

Fielmente,
Carolyn

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