The Diocesan Dialogue
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December 2006
Reflexiones de la obispa: Pensamientos en Adviento
En estas semanas que nos dirigen al Adviento de este año todos hemos sentido los vientos del cambio en nuestra iglesia y en nuestra nación. Todos hemos participado de estos cambios de una forma u otra.
Nuestra Iglesia ha escogido un liderazgo nuevo y diferente. Entre todos los lideres que hemos escogido (obispos, clérigos y laicos) una mujer, Katharine es nuestra nueva obispa presidente.
Creo que este es un gran cambio, aunque todavía no podamos ver o anticipar claramente las diferencias de este cambio, en algun momento este llegará a nosotros. Conocemos la reacción de algunos obispos primados como también la reacción de algunos obispos Americanos y algunos otros que en nuestra Iglesia que han recibido este cambio con cierta consternación.
El haber tenido la oportunidad de participar en la investidura de Katharine, en la Catedral Nacional, lo que más me impacto fue el mensaje que mandamos a toda la iglesia en el mundo. Este mensaje fue una afirmación de que nuestra iglesia opera de una forma democrática, y que también tiene la calidad de que "...lo que ha sido relegado se ha restituido."
No es solamente el mensaje, es también la persona Katharine, en quien hemos puesto nuestra confianza, es posible ver este cambio como un cambio de poder, excepto que ella no es una persona de poder y tampoco ella ve su puesto como un puesto de poder. El verdadero poder de Katharine proviene de su fe.
El poder político también ha cambiado de manos. Esto a través de un proceso democrático, los vientos del cambio los cuales observamos y participamos han tenido como resultado un mayor balance en el poder de nuestro gobierno, y como todo esto traerá como resultado una nueva forma de relacionamos con otras naciones.
Como cristianos y como ciudadanos, el poder no es algo que deba avergonzarnos. Todos lo tenemos, a través de nuestro voto, entre otras cosas. El asunto es como utilizamos el poder—en servicio para otros, o a expensas de otros. El otro asunto es la fuente de nuestro poder lo cual perméa el uso de nuestro poder.
El tiempo de Adviento es importante en este contexto. Nos encontramos anticipando el poder de Dios en juicio, y lo que llamamos "su segunda venida" también anticipamos su primera venida, el nacimiento de un niño—quien es inofensivo. Que contraste!
Entre estos dos hechos escuchamos a Jesús decir, "mi reino no es de este mundo." El esta diciendo que su poder y su autoridad provienen de Dios—no del mundo. Esta fuente de poder no puede ser alcanzada por los judíos o por las autoridades romanas.
En estos momentos que oramos por los cambios en el liderazgo político y eclesiástico, pidamos la divina humildad del adviento para nuestros nuevos líderes y para nosotros, y por el uso responsable del poder que la democracia hace posible.
Fielmente,
Carolyn
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