The Diocesan Dialogue
Current Issue
February 2008

Reflexiones de la obispa

Entren por sus puertas con acción de gracias,
en sus atrios con alabanza;
denle gracias, y bendigan su Nombre;
—Salmo 100:3

En 1870 cuando el Obispo Daniel Tuttle puso la primera piedra de la Catedral de San Marcos, cercana al templo de Salt Lake entonces en construcción, no tenia idea que tan grande todo este lugar llegaría a ser. Durante anos, diferentes propietarios e instituciones han llegado a ser nuestros vecinos.

A principios de los años noventa el obispo Bates compro el terreno alrededor de la catedral y cuando el proyecto del Jubileo inicio, se pudo pagar en su totalidad el préstamo que se solicito para la compra del terreno. Entonces nuestro sueno comenzó. Nuestra esperanza comenzó. Los planes comenzaron y la construcción empezó.

El lunes 7 de enero, camine en la sección de oficinas del nuevo Centro de la Iglesia Episcopal de Utah. (ECCU por sus siglas en ingles) por primera vez y simplemente quede abrumada. El staff desempacaba mientras los constructores continuaban trabajando en el resto del edificio, sin embargo repentinamente el edificio en su totalidad llego a la vida.

Al siguiente día nuestros primeros visitantes llegaban -diez y seis obispos de la octava provincia-. El área de hospitalidad del centro de retiros y conferencias aun no ha sido terminada, los obispos fueron hospedados en un lugar cercano, pero el Deán y staff de la Catedral calidamente nos recibieron por los tres días que nuestra reunión duro.

A través de nuestro tiempo juntos percibo un cambio monumental en la vida de la diócesis. El nuevo centro diocesano que rodea la catedral,

  • trae una coherencia y flexibilidad a nuestra presente misión y ministerio,
  • viendo hacia el futuro de lo que la Iglesia episcopal ofrece al pueblo de Utah y a la iglesia en general,
  • y los mas notable de todo, ofrece un espíritu de hospitalidad en todos lados.

Tenemos un lugar para todo lo que la iglesia podría esperar ofrecer, adoración, educación, administración, servicios, arte, compañerismo, reuniones, música, jardines y espacios para el silencio, todo dentro de la estética de la tradición Anglicana. Es claro que tomara tiempo "crecer en estos espacios" y esto requiere de fidelidad, imaginación y creatividad de la misma forma que el proyecto de construcción lo requirió.

Gracias desde el fondo de mi corazón por su confianza y apoyo que me han demostrado de muchas formas. Que nosotros y otros descubramos una fuente de alimento espiritual que enriquezca el servicio que llevamos al mundo en nombre de Cristo.

Fielmente,
Carolyn

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