The Diocesan Dialogue
Current Issue
January 2007
Reflexiones de la obispa

Por lo general la noche antes a nuestra convención Diocesana
me réuno con los clérigos para hacer una reflexión
teológica sobre algún tema de interés para la
iglesia. Más que nada es un tiempo para profundizar en nuestras
relaciones personales y crecer como comunidad de líderes en
el estado de Utah.
El pasado mes de octubre, nuestro tema fue "La
iglesia que surge". Esta frase se refiera a un movimiento espontáneo
de renovación dentro de la iglesia Episcopal y la Iglesia de
Inglaterra. Esto comenzó hace algunos años como un movimiento
local, por lo tanto es difícil describirlo en términos
generales.
Algunas características de la iglesia emergente es
su deseo de adaptar modelos tradicionales de adoración y formación
comunitaria, educación y misión –surgiendo como
comunidades religiosas dentro de un espectro más amplio entre
liberal-y-conservador. El equipo de liderazgo forma una visión
y atrae a la gente hacia esta, de una forma independiente de la estructura
Diocesana. La vida de este tipo de comunidades se basa más en
los dones de la gente que en la tradición.
Como un adulto convertido
a la iglesia Episcopal y con una profunda apreciación por sus
características bien definidas trato de ser, cuidadosa de “diseñar
iglesias”. Me gusta la continuidad que proveen las raíces
profundas y las alas fuertes que -caracterizan a la cultura Anglicana.
Al
mismo tiempo debemos que reconocer que muchas de las iglesias tradicionales,
están desapareciendo, solamente algunas nos atraen por estos
días, y en otras sus miembros están aburridos con los
patrones que siguen, y por el desgaste de una serie de conflictos.
Aunque nuestras esperanzas de honestidad y una amistad de brazos abiertos,
no se vivan de una forma constante; estamos de acuerdo con esta teoría,
aunque por lo general no nos consideramos a nosotros mismos responsables
por un evangelismo autentico. Esto no es simplemente una falla de nuestra
parte, de muchas maneras es la realidad de nuestra falta de tiempo
y no de nuestra visión.
Quiero decir también que en el
principio de este año me siento emocionada y me congratulo en
muchas de las características de nuestra "Iglesia que
surge". Nuestra iglesia esta ahora dirigida por dos mujeres extraordinarias
quienes son gente en movimiento ellas no están dispuestas a
sacrificar la esperanza por desanimo, fidelidad por otras formas de
medir el éxito, o relaciones personales por problemas.
Dentro de nuestra Diócesis puedo observar nuevas energías
que surgen:
- Nuestra clara y fuerte respuesta para trabajar con otras
comunidades de fe para cumplir con los retos de los cambios del clima;
- El abrazar la idea de nuevas misiones en el sur-oeste de nuestro
estado;
- El progreso, tanto en su construcción como en los
fondos necesarios del nuevo centro Episcopal, el cual nos hará visibles
de una forma permanente y que será parte de la reconstrucción
del centro de Salt Lake City y al mismo tiempo una presencia religiosa
a lo largo del estado;
- El comité de comunicaciones que esta
lleno de nuevas ideas sobre como presentamos la Iglesia Episcopal
a otros. La idea de la celebración del 140 aniversario de
la presencia de nuestra iglesia provino de este comité;
- Otras señales
de la Iglesia que surge, son el deseo de reconstruir nuestro ministerio
de ayuda, como por ejemplo los refugios para los indigentes y el
apoyo activo a nuestro ministerio con los Nativos Americanos y Latinos.
Aun
tenemos mucho que aprender de la "Iglesia que surge" Pero
al mismo tiempo pienso que podremos construir sabia e imaginativamente
lo fuertes cimientos de la Iglesia Episcopal. De la forma en que nuestras
congregaciones se involucren en "las piedras angulares" de
nuestro plan Diocesano, nos veremos a nosotros mismos crecer de "fortaleza
en fortaleza."
Fielmente,
The Rt. Rev. Carolyn Tanner
Irish
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