The Diocesan Dialogue
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March 2007

Reflexiones de la obispa

Bishop's Reflections

Al momento de escribir esta reflexión, la Reunión de Primados de la Comunidad Anglicana esta a una semana de llevarse a cabo. Todos sabremos el resultado de esta, para cuando la edición del “diálogo” este llegando a nuestras casas, sin embargo escribo acerca de esta reunión ahora, por tres razones:

1- Para hacer notar el hecho de la descortesía del arzobispo de Canterbury durante la planeación de esta reunión,
2- Para nombrar la dinámica que la misoginia a tomado como parte central de nuestras fallidas relaciones,
3- Para invitarlos a un programa especial el 31 de marzo como se describe mas abajo.

Cortesía pudiera parecer una palabra ligera de usar en el contexto de conflicto religioso pero de hecho esta es una palabra esencial y un factor importante en las buenas relaciones, así como en la moral y comunicaciones. Recientemente, Paul Marshall obispo de Belén “Pensilvanya” escribio una carta reprendiendo al arzobispo de Canterbury por su falla para conectar o comunicarse directamente con las provincias Anglicanas de Norteamérica, Estados Unidos y Canadá, mientras que por otro lado dedica todo su tiempo y atención a los obispos e Iglesias conservadoras y disidentes.

Esto es en el mejor de los casos un modelo pobre de cortesía, si nuestros lazos son de afecto estos no son evidentes de este lado del Atlántico, el decir que no necesitamos o merecemos su atención porque somos mas ricos y poderosos no puede utilizarse como excusa.

En términos de visitas el arzobispo nos ha mandado emisarios. Quienes en el estilo de supervisores colonialistas nos dicen qué es lo que necesitamos hacer y como ustedes saben el arzobispo presionó a nuestro anterior y actual obispo presidente para presentar la resolución final de la convención nacional del 2006, que comprometía a nuestra Iglesia a “ejercitar moderación en la elección y consagración de personas las cuales su forma de vida pudiera representar un escándalo para la comunidad”. Esta acción no hizó nada bueno y ha dejado a la iglesia con más resentimiento.

Misoginia puede parecer una palabra dura para utilizarse en nuestro contexto actual, ¿es todo sobre la homosexualidad? No. La homofonía crece mucho mejor en la tierra de la misoginia. Misoginia significa, un odio a la mujer o a las cosas femeninas, pero de una o de otra forma es un miedo a la mujer, particularmente como ellas amenazan el poder y la hegemonía masculina. Es interesante encontrar la misoginia tanto en hombre como en mujeres. Como una mujer obispo, he sido bien tratada en Utah y en la Iglesia, pero menciono que no estoy distanciada de los perversos efectos de la misoginia. Digo esto porque esto es bastante evidente y descarado en las conversaciones con vistas a la Reunión de Primados.

Algunos e-mails indican que casi la mitad de los primados no se sentaran a la mesa con nuestro Obispo Presidente Catherine, y mucho menos compartir la comunión con ella. Estos Primados han retado el derecho del Arzobispo de Carturbery de invitarla a esta reunión. La explicación que han dado es que ella voto a favor de confirmar a Jim Robinson en la Convención General del 2003, pero ¿a quien tratan de engañar? El voto de Catherine fue el voto de nuestra Iglesia. Bonnie Anderson presidente de la cámara de diputados ha hecho claro en su carta al arzobispo de Canturbery, “esta es la manera en la que tomamos decisiones en nuestra Iglesia”. Es obvio que el problema no es el voto de Catherine, sino el hecho de ser mujer.

Toda esta frialdad y falta de moral me encrespa, ¿no nos creo Dios hombre y mujer a su imagen? ¿Que no la invitación a la comunión proviene de Cristo y no de un puñado de hombre miedosos y furiosos? ¿Y nuestra historia como miembros activos de la comunión Anglicana significa que tenemos que ser prisioneros de las opiniones de otros miembros? Como mucho de ustedes me siento orgullosa de nuestra Iglesia creo que hemos demostrado sabiduría y coraje en ser una Iglesia inclusiva y mucho mas importante nos hemos bendecido de los dones de muchas fuentes y situaciones. Me siento segura de que la Iglesia Episcopal continuará siendo una bendición para nosotros y para otras iglesias en los años por venir.

Fielmente,
The Rt. Rev. Carolyn Tanner Irish

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